maldita culpa

Siento que, si culpara a mi tía Helen, tendría que culpar a su padre por pegarle y al amigo de la familia que le hacía cosas cuando era pequeña. Y a la persona que le hacía cosas a él. Y a Dios por no parar todo esto y cosas que son mucho peores. Y lo hice durante algún tiempo, pero después ya no pude más. Porque no iba a ninguna parte. Porque no se trataba de eso.

(…) supongo que somos como somos por un montón de razones. Y quizá nunca conozcamos la mayoría de ellas. Pero aunque no tengamos el poder de elegir de dónde venimos, todavía podemos elegir adónde vamos desde ahí. Todavía podemos hacer cosas. Todavía podemos intentar sentirnos bien con ellas.
Creo que si alguna vez tengo hijos y están disgustados, no les diré que la gente se muere de hambre en china ni nada parecido porque no cambia el hecho de que estén disgustados. E incluso si otra persona está mucho peor, eso no cambia el hecho de que tú tienes lo que tienes. (…)

 

Las ventajas de ser un marginado.
Stephen Chbosky. (1999)

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