amén

(…) Muchos arquitectos tienen el empeño de sorprender con propuestas extrañas, y si estas tienen éxito, hay otros que les copian  y piensan que lo que hay que hacer es estar siempre al día, a la última (la dernière) y así la arquitectura se sitúa al mismo nivel que la moda. El estar informado de la última tendencia o de la última ocurrencia de un arquitecto americano, inglés, alemán o italiano, es tan fatigoso como inútil. La arquitectura, para quien quiera ser consciente y realista, tiene otras posibilidades, como son la de partir de los nuevos conceptos científicos o filosóficos o recabar sobre otros más antiguos, pero perennes. En pocas generaciones, el conocimiento humano ha hecho progresos espectaculares. Existe una física nueva. La biología es una ciencia apasionante. La ecología se ha introducido con fuerza en nuestra estructura moral y la historia natural ofrece nuevas visiones sobre la naturaleza.

Mi amigo Curro Inza, que por desgracia ha desaparecido recientemente, decía que había dos maneras de coger el tren. Una, subiéndose al vagón e cola y otra, metiéndose en la locomotora. Quien se inspira en la última arquitectura del último arquitecto de moda, se sube al vagón de cola y su último y posible éxito será el añadir un nuevo vagón dónde otros se suban. Es lo que acontece cuando se copia arquitectura. Para subirse a la locomotora hay que tener conciencia, criterio y cierto conocimiento sobre lo que se está cociendo en la caldera, que es la que, en definitiva, empuja todo el tren.

¿Qué es lo que debe hacer un arquitecto si pretende tener una obra actual? Pues, simplemente, asimilar los conocimientos que le proporcionan las ciencias actuales. Al fin y al cabo, la arquitectura siempre será un reflejo de la sabiduría de cada tiempo. El señor Buckminster Fuller basa todas sus investigaciones en la búsqueda de una estructura natural. El señor Frei Otto propone que se estudien todas las estructuras que ha aportado la naturaleza, para introducirlas en los campos de la Obra Humana.

(…) No se trata de  una divulgación cultural, sino de una pista para elaborar nuestros productos pensando, por supuesto, que las fuentes que nos ofrece el universo que nos circunda, apenas han sido explotadas. No es que haya que exigir de un arquitecto el que conozca el amplísimo territorio donde actualmente se mueven las ciencias, pero sí es preciso que tenga una opinión general de por dónde éstas marchan.

Temas de Arquitectura y Urbanismo.
Miguel Durán-Lóriga (1977)

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s