cuando el mar está enfadado

Hoy está enfadado el mar y su ira se deja sentir en cada trocito de su extenso manto en el que fijamos nuestra atención. Parece romperse y querer salir por todas partes, llega más alto que nunca, y sus olas compiten por abrazar toda la arena de la playa. Pero esta vez no la acaricia, esta vez la arrastra consigo; como queriendo devorar todo lo que encuentra a su paso. El viento, asustado, gime y quiere colarse por los postigos de mi dormitorio, buscando refugio, huyendo de la rabia de su compañero de juegos. La gente especula sobre las lluvias, los vientos, los temporales…pero nadie se fija en el movimiento del agua. De repente el mar se vuelve humano, como un hombre que se ha vuelto loco, que tira y rompe todo lo que encuentra a su paso, como un niño que reclama atención, como una mujer celosa.

Miro por la ventana buscando la claridad de la luna, pero unas nubes negras la han secuestrado, dejando al faro de la bahía como único encargado de alumbrar la fría noche. Y el mar quiere derribarlo. Parece que le hiera el reflejo amarillento de la potente linterna, y se remueve inquieto sin la compañía plateada del satélite. Está solo, incompleto; como el cielo sin estrellas o un lienzo en blanco. Nada que dance con gracia por su horizonte, nada que le haga cosquillas con su centelleo… Parece que lo único que amansa al océano es contemplar la luna mientras se mece con su suave oleaje. Creo que es una especie de amor no confesado, un amor casi idílico, de los que implican necesidad. Ella, divertida, juguetona, dulce, le guía en su recorrido diario, ahora arriba, ahora abajo; y él, hipnotizado, no entiende que sin verla también es capaz de llevar a cabo su cometido.

Hoy el mar está celoso y se alza, bravo, queriendo atrapar las nubes y liberar a su amada. Pobre e iluso. Cuando un amor así se alimenta durante tanto tiempo, se convierte en un espejismo, estático, y muere. Y una ilusión se vuelve obsesión y la otra diversión. El mar está encaprichado con la luna, y ella no le quiere. Desconozco lo que hará detrás de las oscuras nubes, pero no creo que sea nada  en contra de su voluntad. Puede  que juegue al escondite con alguna amiga, o que visite a una estrella, o que salga de paseo con el sol. Pobre e iluso mar. Tan grande, tan poderoso, tan elegante y tan mermado por una fijación sin sentido, dudo incluso que sea consciente de su esplendor.

Me recuerda a mí, que tan chiquitita me siento a tu lado, cuando todo el mundo me dice lo contrario. Me recuerda a mí, que cuando no te veo siento que mi alma explota en mil pedazos, expandiéndose, buscándote, gritando en silencio, absorbiendo todo lo que encuentro a mi paso. Me recuerda a mí, que estoy condenada a quererte sin poder tocarte, como el mar a la luna, y todo por una fijación estúpida; mientras tú, que lo sabes, simplemente juegas. Y juegas muy bien, todo hay que decirlo.

6 respuestas a “cuando el mar está enfadado

  1. Querida amiga…Que bien ecribes….Eres la luna, resplandeces y das luz en esta noche oscura. Te quiero mucho, Espero que la gente sepa valorarte tanto como sé que vales…Muakkk

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