sexto sentido

No. No voy a hablaros de una película de miedo. Voy a hablaros del sexto sentido, porque sí, hay un sexto sentido que todos tenemos, y nadie se ha parado a valorar. Y no es el sentido común, porque hay  gente que carece de ello, así que no vale como algo instintivo.

Me refiero al equilibrio.

Mi hermano me ha contado que en clase de biología han estudiado que hay un “aparato vestibular” que controla el equilibrio, y que está relacionado con el caracol de conducto auditivo. Yo sabía que el oído influía en el equilibrio, y todo el que haya sufrido un resfriado lo habrá comprobado de primera mano. Pero lo del aparato vestibular es nuevo. El caso, yo lo veo muy claro. El oído, el tacto, la vista, todo influye para controlar nuestras caídas, pero todos tenemos un sentido especial, como el sentido arácnido de spiderman, que nos dice si podemos levantar un pie del suelo o no. O si podemos soltarnos de algún sitio o no. Un sentido que nos hace tener cuidado, pensar nuestros movimientos, y poner atención especial cuando la situación lo requiere.

Yo tengo desarrollado ese sentido. Y seguro que todos los atáxicos y los que nos observan bien observados, también lo tendrán trabajado. Pero el común de los individuos, no. ¿Por qué? Pues porque no les hace falta. Y algunos dirán, ¡qué envidia! Pues no. A mi no me da ninguna envidia. Yo estoy muy orgullosa de mi sexto sentido. Os cuento porqué.

Yo sé moverme. No puedo, porque tengo un impedimento físico, pero la calidad de nuestro movimiento nace de nuestra capacidad de diseñarlos correctamente, y yo sé hacerlo. Desgraciadamente hay un fallo de realización, pero no de producción. Sin embargo hay gente que no sabe producir. ¿Nunca os habéis fijado en como andan las personas? Hay tantas formas diferentes como personas en el mundo. Unos mueven demasiado las caderas. Otros balancean demasiado el peso entre un lado y otro del cuerpo y no están atentos a su centro de gravedad. Otros no apoyan bien los pies y van dando zapatazos como si tuvieran patas de pato en vez de piernas y pies. Yo me fijo en todos mis amigos. Tienen la ventaja de poder ir andando por la calle a la vez que ponen whatsapp por el móvil, pero más de uno se me choca con la farola. O se tropieza. O se quejan de dolores de espalda, o dolores de cadera. O cualquier otra cosa evitable. ¿Por qué me iban a dar envidia? ¿Porque no tienen un nivel de conciencia de su cuerpo en condiciones? Ja! Se siente chavales, haber tenido Ataxia de Friedreich. No todo iban a ser males, ¿no?

Yo estoy contenta siendo como soy y viviendo como vivo, y sólo me hace falta entornar un poquito los ojos para saber que no todo es malo, que también hay ventajas. Y no le tengo envidia a nadie en cuanto a la capacidad de movimiento, porque nadie abarca todo, cada uno tiene un problema distinto. Y a aquel que me tenga lástima… solo puede ganarse mi respetuoso escupitajo en la cara, porque me está demostrando mucha, mucha ignorancia. Así que, a fijarse en lo bueno y no en lo malo!!

2 respuestas a “sexto sentido

  1. Esa es mi niña… Óle y óle… Me alegran tus palabras. Para vivir con nuestra enfermedad hay q aceptarla y ver las cosas positivas…y tú lo expresaste estupendamente…el sexto sentido… Te felicito. Un besote.

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