superando la tontería del mundo …

Decía Forrest Gump que “tonto es el que hace tonterías”. Siendo esto cierto también lo sería la afirmación de Einstein de que la estupidez humana es infinita. Y no se trata de que tropecemos dos veces en la misma piedra -cosa que hacemos con frecuencia- sino de que padecemos ilusiones cognitivas congénitas que la psicología social está desvelando por momentos.

Una de estas ilusiones es el denominado error de atribución. Si en la carretera un “tonto” nos adelanta de forma poco ortodoxa no nos cabe duda de que el calificativo “tonto” le viene como anillo al dedo. Desconocemos las prisas que llevaba ni, de ser así, lo que había en juego por llegar tarde, si había discutido con su pareja poco antes, si estaba completamente despistado por algún estímulo visual, sonoro, táctil, que le había distraído por un momento de la conducción y le había hecho cambiar de carril antes de la cuenta, etc. Concretamente este error de atribución se denomina error fundamental de atribución, que consiste en considerar que una acción es debida a la personalidad de quién la realiza, más que a sus particulares circunstancias del momento.

Tendemos a juzgar a los demás con un patrón mucho menos benevolente que aquel con el que nos juzgamos a nosotros mismos. Y más aún si esos forman parte de lo que se denomina exogrupo, es decir, las personas que están fuera de nuestros círculos de amistades o familiares. A los del endogrupo, a los que consideramos miembros de nuestro club, los imaginamos más inteligentes, hábiles, sociables, … pero sobre todo los tenemos por más variados. El exogrupo es algo homogéneo, una masa informe de carne humana. El endogrupo está lleno de excepciones a la norma, de originalidades, de personalidades diferentes, de individuos…

Pero es que también ocurre al revés. Cuando a uno le despiden de un trabajo, o no le cogen en una entrevista, o le rechazan en la entrada de un local, siente que se han equivocado. Nos resulta difícil creer que nosotros hayamos podido tener parte o toda la culpa de ello. En cierto sentido consideramos que aquellos que nos ha rechazado o expulsado de un grupo, aquellos malditos INSIDERS que nos convierten en OUTSIDERS, son unos manifiestos estúpidos, unos “tontos” que padecen de una recalcitrante tendencia a cometer el error de atribución fundamental. Se han figurado que hemos cometido errores dónde no lo hemos hecho, o, en caso de que se haya producido alguno nos lo han atribuido a nosotros o, habiéndolo cometido nosotros sin ningún lugar para la duda lo han atribuido a nuestra personalidad, a nuestra manera de ser y estar en el mundo de forma permanente…

Si, Forrest. Tonto es el que hace tonterías, pero según eso todos lo somos. Aunque hay algunos que parecen no darse cuenta.  Y tengo la sensación de que son más felices.

2 respuestas a “superando la tontería del mundo …

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